Arcades del pasado y salones recreativos

Sé que suena a tópico, aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Pero en el caso de los arcades (los salones recreativos de la época de los 90) es un hecho. Realmente no sé si a estas alturas de la vida siguen existiendo o no, pero en mi ciudad han cerrado el último este mismo año 2020. Supongo que la gente que viva en grandes ciudades todavía podrá echarse unas partidas. Aprovechad, no sabemos cuánto aguantarán. Los que ya vamos teniendo una edad guardamos en la memoria muy buenos recuerdos de aquellos tiempos, en las que íbamos a disfrutar durante las mañanas del fin de semana en estos locales de ocio juvenil.

Mi primera máquina recreativa

Pero no creáis que los arcades siempre estuvieron ahí. No señor. En España, como casi todo, empezó poco a poco hasta que se dieron a conocer, y tras un período relativamente corto, de repente, todo el mundo jugaba en salones recreativos. Nunca hemos sido de ir despacio, supongo. Recuerdo aquellas mañanas de domingo que bajaba con 100 pesetas a comprar golosinas al kiosco, y me guardaba una moneda de 25 pesetas (los famosos cinco duros) para echar una partida. Justo al lado de mi casa había un bar con una recreativa que me tenía loco: Shinobi. Quizá algunos no la conozcáis, pero era una pasada en aquella época. Todavía hoy me echo algunas partidas en casa.

Para alguien que estaba empezando a descubrir los videojuegos y que no tenía mucho acceso a ellos era toda una experiencia poder disfrutar de aquello. Estamos hablando de 1989-1990 aproximadamente, cuando aún no se conocía la existencia de Internet de forma generalizada.

La particularidad de esta recreativa era la facilidad que tenía para engancharte. El control era sencillo y preciso, y la curva de dificultad estaba bastante bien ajustada. Quizá los jefes finales de fase te ponían en demasiados apuros, pero al final bastaba con aprenderte la secuencia de ataque o machacar botones a diestro y siniestro. Por cierto, esta expresión de machacar botones la veo innecesaria en el panorama videojueguil actual, donde sólo priman los gráficos y el frame rate, pero eso da para otro artículo…

Juventud, divino tesoro

Había también otros arcades que marcaron mi infancia, por supuesto, como Pac-Man, Space Invaders, Marble Madness,… y posteriormente llegaron otros como Super Pang, Street Fighter II, Tumblepop, R-Type,… Podría estar aquí dando nombres y nombres que tengo grabados en mi memoria y que seguramente la mayoría conozcáis, pero lo que no habréis vivido muchos son esas quedadas con los chavales del barrio para ir a jugar a las máquinas o ver como otros jugaban. Porque sí, Twitch ya se había inventado en los años 90. Y los chavales que veían a los demás mientras jugaban eran la comunidad Discord de la época.

No sé si sois conscientes de la vida que daba a un bar de barrio una máquina recreativa: gente tomando algo en la barra, otras personas jugando a las cartas en las mesas, parejas que entraban a tomar unos vinos y un grupo de chicos arremolinados alrededor de la recreativa, gritando como locos. Impagable. Supongo que hoy día todo eso se ha trasladado al mundo virtual. Y visto el año 2020 que llevamos, hasta el hecho de tomar algo en la barra del bar lo hacemos de forma online.

Las masas llegan a los salones recreativos

Esas pandillas de muchachos son las que, posteriormente, fueron llenando los arcades de todas las ciudades españolas. Salones recreativos enormes con una gran variedad de muebles en los que podías encontrar de todo, desde los juegos más clásicos hasta las últimas novedades. Todas tenían su público y sus respectivos piques entre amigos. Y si alguna iba cayendo en el olvido, la sustituían por otra con más tirón.

Títulos y más títulos llegaban todos los meses a aquellos templos del pecado y la gente se iba especializando cada vez más. Si habéis visto la serie documental de Netflix, HiScore, lo explican todo al detalle: el fin de las máquinas recreativas era hacer los juegos difíciles y adictivos para que la gente tuviera ganas de echar otra moneda y tratar de llegar al final del juego. Todo un negocio para la época. Pero los jugadores iban aprendiendo los patrones de los enemigos y cada vez jugaban mejor, así que había que sacar nuevos juegos para seguir haciendo caja. Incluso el nivel de dificultad se podía regular desde la propia recreativa si se veía que era muy fácil para los usuarios.

Los arcades más jugados

Si hablamos ya de los arcades que tenían más éxito, podemos empezar por Dungeons & Dragons: Tower of Doom. Hasta 4 jugadores podían compartir partida y ayudarse en modo cooperativo contra las hordas de monstruos que iban apareciendo. ¿A quién no le gustaba convertirse por un rato en un guerrero que lucha por la justicia y ayudar a los demás?

Los juegos de lucha también tuvieron mucha popularidad, y aquí no puedo citaros sólo un ejemplo:

  • Samurai Shodown, con sus luchas con armas blancas ambientadas mayormente en el Japón feudal.
  • Mortal Kombat, sangre, violencia y fatalities a raudales.
  • King of Fighters (en cualquiera de sus versiones anuales), luchas por equipos de 3 personas y un plantel de luchadores enorme.
  • Fatal Fury, en la que los hermanos Bogard tratan de vengar la muerte de su padre a manos de Geese Howard.

La mayoría de todas estas conversiones se las debemos directamente a SNK y su consola Neo Geo, la reina indiscutible de los juegos de lucha.

Otro título que era muy aclamado, y también de Neo Geo, era Metal Slug. Antiguamente los llamábamos Run and gun, pero si queréis un término más hispano podemos decir Acción de disparos en 2D. Un militar en plena guerra disparando a todos los enemigos que aparecen en pantalla y salvando a los prisioneros que va encontrando a su paso por las diferentes fases. Si a todo esto le sumamos diferentes armas, manejo de tanques, acción frenética y bosses algo duros que llenan la pantalla de disparos, nos sale un juego muy adictivo. Perfecto para una recreativa en la que dejarnos las monedas sin parar, para regocijo de los gerentes de los arcades.

Había muchos más, tantos que necesitaría otros dos o tres artículos para hablar de ellos. Pero tampoco quiero convertirme en un abuelo retropureta.

¿Y en la actualidad, qué?

Hoy día es casi seguro que no tengáis arcades cerca de casa, así que una buena opción sería que os dejarais caer por Ibi. Éste es un pueblecito en la provincia de Alicante (España) en el que podéis visitar el Museo Arcade Vintage, alojado en la antigua fábrica de juguetes Rico. Ibi es famosa en el país por ser una de las principales zonas de producción de juguetes, así que qué mejor lugar para albergar este museo del videojuego antiguo. Arcades de todas la épocas están listas para que disfrutéis cualquier sábado del año desde 10€.

Otra opción es que os compréis un mueble de recreativa para el salón, aunque supongo que no quedaría muy bien junto al sofá, jejeje. Si tenéis la suerte de disponer de alguna habitación vacía o sótano en desuso, siempre se puede alojar ahí. Así cuando vayáis a poner la lavadora podéis echaros una partida al Snow Bros o a lo que se tercie. ¡Larga vida a los arcades!

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Juampa

Retro, clásico, vintage... elige la palabra que mejor se ajuste. Con inquietudes del siglo XXI. Desde NES y Mega Drive hasta Switch, PS5 y Xbox Series X. Adoro los JRPG, las buenas aventuras, carreras de coches frenéticas y, por qué no, algún juego de plataformas o acción.