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Immortal: Fenyx Rising

Análisis : Immortals: Fenyx Rising

Con Immortals: Fenyx Rising aún recuerdo la primera vez que vimos el anuncio de este juego, a modo de broma lo llamamos “El Zelda de los dioses”. La estética similar a Zelda Breath of the Wild, mundo abierto, con habilidad de elevar objetos, planear por el cielo y una barra de resistencia para escalar muros.

La comparación era obligatoria, Zelda se ha convertido por derecho propio en un referente en el género de juegos de mundo abierto y Ubisoft, descaradamente, había copiado muchos de los elementos que hicieron del juego de Nintendo.

Es por esto por lo que mi acogida del juego fue bastante fría, tenía muy buena pinta, todas las cosas que me gustaban, pero no dejaba de parecerme un intento por intentar copiar por copiar.

Han tenido que pasar más de 70 horas de cumplir misiones, buscar tesoros, escalar y dar vueltas por la isla Dorada para encontrar en Inmortal Fenyx un juego redondo, que sin mayor ambición que divertir, lo hace con un juego divertido que se ríe de sí mismo y que tiene claro que no inventa nada nuevo.

El juego, porque copiar no siempre es malo

Inmortal Fenyx Rising es un juego que consiste una recopilación de mecánicas de distintos juegos, unidas por una historia simpática, con chistes constantes y una estética muy colorida.

El combate es prácticamente extraído de los juegos de Assanssin’s creed, contraataques perfectos que aturden al enemigo, esquivas y un ataque lento y otro rápido. En este caso le han añadido los poderes divinos al combate, lo que le da un plus al combate y donde realmente tienes la progresión del personaje.

En la exploración del mundo, la resistencia del personaje es la clave para que se abran más posibilidades. La altura a la que puedes escalar aumenta con la resistencia. El tiempo que aguantas corriendo, depende de la resistencia. El tiempo que puedes planear. Es prácticamente la habilidad más codiciada. Similar a lo que ocurre con Zelda Breath of the Wild y como ya ocurría anteriormente en muchos otros juegos.

En el mundo hay dispersos tesoros defendidos, retos y cámaras del tártaro, que consiste en mapas en un mundo fuera de la isla en el que resolver puzles o derrotar enemigos. Demasiados juegos en los que tomar ejemplo.

La exploración es apetecible, con bellos escenarios y el combate no defrauda, con enemigos interesantes de derrotar con una progresión constante.

El progreso del personaje

La progresión del personaje se consigue explorando, explorando mucho. Las armas y armaduras están en cofres, los cristales y elementos de pociones están dispersos por el mapa, los rayos de Zeus (necesarios para mejorar la resistencia) y las monedas de Caronte se consiguen superando misiones secundarias y cámaras. Por lo que sólo jugando se progresa.

La progresión es muy satisfactoria, ese glorioso momento en que derrotas de un solo golpe aquellos enemigos que al principio sudabas sangre, todo placer.

Aunque las armas se limitan a dos, la espada y el hacha, y los criterios de subida no son demasiado evidentes. Aumentos de porcentajes o efectos aumentados en ciertas circunstancias. Al final acabas escogiendo un par de combinaciones que consideras mejores para tu forma de jugar y salvo situaciones especiales, apenas cambias de arma.

En general el progreso es sencillo, sin complejos arboles de habilidades.

Los problemas de la exploración.

Immortals: Fenyx Rising

Immortals: Fenyx Rising arte del juego

Immortals: Fenyx Rising es un juego de exploración con combates, lo que más gusta del juego es perderse por la isla. Ver un pico lejano, una gran estatua, un templo y acercarse a verlo.

En otros juegos esta exploración se recompensa con los cofres o con las “misiones” que encuentras.  Realmente no sabes que vas a encontrar al subir una colina o al entrar en unas ruinas.

En Immortals: Fenyx Rising desde el principio tienes un super sentido que te permite identificar todos y cada uno de los secretos ocultos a tu alrededor, con un radio de alcance realmente grande.

Es algo que se agradece, puesto que sabes que te permite saber que hay en cada punto del mapa, pero, a la vez, no incentiva la exploración por la exploración. Un sentimiento encontrado con esto, no sabría decir si me gusta (así no he podido perderme ningún reto o cofre) o no (me limitaba a buscar que había más cerca antes de moverme), quizás deberían de haberlo otorgado un poco más avanzado el juego.

Los problemas del combate.

Aunque los combates son muy amenos, con una mecánica de esquivar, bloqueo, golpes y poderes divinos. El mayor problema que le he encontrado es el feedback en los golpes. Un golpe al enemigo en ocasiones no tenía consecuencias salvo la bajada de la barra de vida y el incremento de la barra de aturdimiento.

En los bloqueos, la combinación de dos teclas para devolver golpes no es, para mi gusto, la mejor de las opciones. Al igual que la elección de los gatillos para golpear se presenta extraño, aunque te acostumbras rápido, a mí me ha obligado a decidir por no cambiar demasiado de juego por no perder el hábito.

Conclusión

Immortals: Fenyx Rising es un juego del que no te arrepientes de comprarlo, aunque no pasará a la historia de los videojuegos como el mejor mundo abierto con las mejores mecánicas o los mejores enemigos.

El personaje, al poder ser personalizable, no se convertirá en un icono. La imagen de la portada es de una joven guerrera de pelo oscuro, pero nada te impide jugar con un muchacho de pelo azul, el carisma del personaje se diluye.  Y la historia está constantemente narrada en tono de humor, lo que le da ese aire desenfadado al juego.

El juego divierte y desde mi punto de vista es una buena inversión. Ha cubierto mis expectativas y en algunos casos lo ha superado. No es “una copia de”, es “un buen juego de” mundo abierto, con mucho contenido.

A los 9 años me regalaron un Comodore 64 y no he parado de jugar y amar los videojuegos, me he dedicado profesionalmente a la informática y esta pasión no ha hecho más que crecer

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